Trucos en carretera para que el mal tiempo no arruine el viaje

El invierno es sinónimo de mal tiempo: nieblas, lluvia, heladas, e incluso en algunas zonas de España, nieve. La prudencia en estos casos es el principal elemento de seguridad, lo que se traduce en precauciones añadidas como bajar la velocidad, en especial las entradas y salidas de las curvas, aumentar la distancia de seguridad, mantener el alumbrado del coche durante el día, ser más escrupulosos con el mantenimiento del vehículo, haciendo hincapié con los neumáticos a los que hay que vigilar la presión y el desgaste.

Captura de pantalla 2015-12-14 a las 00.22.21

Al margen de la prudencia, que se da por descontada, la maña es otra buena herramienta para transitar con mal tiempo. Quizá esté despejado y soleado, pero precisamente esos días suelen bajar las temperaturas, por lo que hay que estar pendiente del estado del firme, ya que las condiciones varían dependiendo de la hora.

Hay que tener en cuenta la escarcha por la mañana o las heladas de primera hora y tras la puesta de sol, que convierten el asfalto en pistas de patinaje. Igualmente, hay que vigilar cuando se circula por zonas de umbría, especialmente si alternan tramos con sol y con sombra. Nos ahorraremos sustos.

Prudencia, maña, pero también conocimiento. Numerosos organismos realizan cursos de conducción con mal tiempo. La operadora de renting Northgate recomienda en caso de lluvia comprobar los neumáticos, mantener la distancia de seguridad y reducir la velocidad para evitar patinazos.

Pero además, seguir la huella del coche que circula delante, ya que esa parte de la carretera estará más seca; extremar la precaución al inicio de la tormenta, ya que es cuando más resbaladizo está el asfalto, y al realizar maniobras bruscas como los adelantamientos.

Por último, Northgate recomienda aumentar la frecuencia de parada y descanso, ya que conducir bajo la lluvia (o bajo la niebla o la nieve) produce mayor tensión por lo que se precisan periodos de relajación

RACE organiza cursos abiertos a cualquier conductor previo pago, normalmente con la colaboración de BMW. No son los únicos. En el caso de nieve, la primera norma es circular con cadenas, que se deben instalar en las ruedas motrices. La elección se debe adaptar a cada necesidad entre cadenas de tela, eslabones metálicos o neumáticos de invierno (algunos talleres los guardan durante el verano).

En el caso de pendientes, se debe circular con marchas reducidas y usando el freno lo menos posible. Cuidado con el bajo del vehículo, pues la nieve puede ocultar desniveles u obstáculos. Y rodar siguiendo la estela del de delante.

Fuente: 20 minutos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *