Averías provocadas por los conductores

Cuando acumulamos malas costumbres al volante, siempre repercute en el funcionamiento del coche. Es importante evitar algunas manías que terminan convirtiéndose en hábitos y provocando, finalmente, que nuestro vehículo termine en el taller con averías que podrían haberse evitado teniendo en cuenta unos sencillos consejos como estos:

  • Pisar el embrague de forma continuada. Aunque sólo sea llevando el pie posado sobre el pedal esto ya implica un mal uso que puede provocar averías en el embrague antes de tiempo con la consiguiente factura del taller, bastante elevada en este caso.
  • Al igual que ocurre con el pie en el embrague, sucede lo mismo con la mano en la palanca de cambio de marchas, pudiendo provocar fallos en el engranaje de la caja.
  • Neumáticos. Aunque pensemos que no, todos se deshinchan y conviene revisarlos con la frecuencia adecuada, sobre todo, antes de los viajes.

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