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Tradicionalmente hemos sido conductores de coches con cambio manual ayudados por una decisión de compra condicionada por la escasa oferta de cambios automáticos y su elevado coste. Cada vez más el lado de la balanza de los automáticos está cogiendo peso, así que vamos a explicar las ventajas e inconvenientes de las cajas de cambio manuales y automáticas.

Ventajas

Son más cómodas. No hay discusión en lo que respecta al funcionamiento en el día a día. Las transmisiones automáticas son infinitamente más agradables de utilizar, sobre todo si somos conductores que una gran parte del tiempo la pasamos en ciudad o, directamente, en atasco. La ausencia del tercer pedal y de la palanca de cambios nos permite centrarnos únicamente en acelerar, frenar y dirigir el volante mientras el pie izquierdo descansa.

Se asocian a más y mejor tecnología. Como mencionábamos antes, existen una serie de tecnologías de ayuda a la conducción que miran fijamente a la conducción autónoma, pero requieren una transmisión automática para funcionar. Es el caso de los controles de velocidad inteligentes con función de parada y arranque o los sistemas de frenada de emergencia automática.

Cada vez son mejores. Históricamente hemos criticado a las transmisiones automáticas por su funcionamiento plano, por no tener alma. Antes sí era cierto, con el comportamiento aburrido y soso del típico convertidor de par. Ahora la técnica ha evolucionado lo suficiente como para que las cajas de cambios de doble embrague o incluso las modernas de convertidor de par aproximen su funcionamiento enormemente al de un conductor humano.

Cada vez están más extendidos. Hasta hace unos años una caja de cambios automática se asociaba con un tipo de coche de un perfil de lujo o con ciertas aspiraciones premium. En la actualidad prácticamente todos los compactos se ofrecen con cajas de cambios automáticas en opción y no sólo para las motorizaciones más potentes de la gama. Su popularidad está creciendo a medida que su funcionamiento se refina, hasta el punto que es realmente complicado encontrar deportivos potentes o superdeportivos con transmisiones manuales.

Inconvenientes

Mantenimiento más caro. Pese a que sus periodos de mantenimiento son más espaciados (sobre todo las de convertidor de par), las cajas de cambio automáticas suben la factura cuando tienen que pasar por el taller. Tienen más piezas móviles y mucha más electrónica, lo que incrementa el coste de reparación.

Mayor consumo. Las transmisiones automáticas, de media, consumen algo más que las manuales. Esta cifra poco a poco se va aproximando gracias al avance de la técnica e incluso en las transmisiones DSG de Volkswagen se anuncian consumos inferiores gracias a un empuje más continuo, sin interrupciones de empuje entre marchas.

Menos sensaciones. Aunque las cajas de cambio automáticas son mucho mejores de lo que eran hace unos años y aunque dispongan de modo manual, siguen siendo menos emocionales que el vínculo que se crea con el embrague y la palanca de toda la vida. El tacto es filtrado y en ocasiones un poco lento, lo que hace que se pierda parte del aspecto personal de la conducción.

Fuente: Motorpasión

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